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Cambios Cognitivos en el Envejecimiento – Parte I

cambios cognitivos en el envejecimiento

Cambios cognitivos en el envejecimiento. Para saber cuáles son los cambios cognitivos que se produce en una persona a lo largo del tiempo es necesario llevar a cabo una evaluación del nivel cognitivo de la persona. Esta evaluación puede estar sujeta a dos sesgos: por un lado, la subjetividad en la interpretación de las capacidades intelectuales. Y por el otro, la poca familiaridad que tienen las personas ancianas con los instrumentos dedicados a la evaluación psicológica, lo que puede conllevar a unos peores resultados.

Aun así en general, a nivel intelectual o cognitivo se aprecian una serie de características como por ejemplo, disminución de la actividad psicomotriz; disminución de la velocidad del procesamiento de la información; dificultad para solucionar problemas abstractos o complejos; o disminución de la memoria a corto plazo.

La memoria

Comenzamos con el proceso que más preocupación genera, precisamente por su vinculación a procesos neurodegenerativos que llevan a la demencia.

En el envejecimiento normal no todos los tipos de memoria están afectados. La pérdida de memoria parece ser el signo clave del envejecimiento. Normalmente a las personas mayores les resulta difícil evocar sucesos recientes y sufren pequeños olvidos. El almacenamiento y recuperación de información inmediata. Por ejemplo, la que necesitamos para realizar una operación de cálculo o retener por algunos segundos el número de teléfono que debemos apuntar, es uno de los procesos más deteriorados. Y parece que esto comienza a ocurrir alrededor de los 70 años.

Esto puede estar causado por otros factores físicos como cambios neurológicos y circulatorios que afectan la función cerebral; la oxigenación y la nutrición celular; y otros más psicológicos. Como, por ejemplo, la motivación; la pérdida de interés por el entorno; los sentimientos de impotencia; los estados depresivos; el desacuerdo con la situación de vida actual; vivencia de duelos, etc.

Las personas mayores suele quejarse de tener problemas para retener información de poca importancia o para organizarla. La memoria a largo plazo o memoria remota suele estar muy bien conservada. Por lo que recuerdan situaciones y hechos antiguos con muchos detalles.

La inteligencia

La inteligencia como tal se mantiene estable. La edad no parece ser un factor que la modifique por sí solo. Aunque a veces se presenta perdida de interés, dificultades de concentración o enlentecimiento. Este enlentecimiento puede estar causado por los cambios físicos de la vejez. Por ejemplo, disminuye el ritmo del riego sanguíneo, influyendo también al cerebro.

Algunos estudios dicen que hay un cambio en el tipo de inteligencia que se usa. Siendo en la gente más joven mucho más común la inteligencia fluida (donde se sitúa la creatividad). Mientras que la cristalizada (relacionada con la experiencia y la reflexión) para la gente más mayor.

El lenguaje

Lenguaje, entre lo más respetado por los años. Es el proceso cognitivo en el que existe cierta coincidencia en identificarlo como uno de los que mejor se conserva. De ahí que se proponga como una variable clave para distinguir entre el envejecimiento cognitivo normal y el patológico. Pero que se conserve relativamente bien no quiere decir que no experimente cambios. Por ejemplo, no es extraño ver que un mayor no recuerde el nombre exacto de un objeto y rellene con explicaciones. O que se olvide el nombre del “hijo de la panadera”.

El lenguaje, pues, se mantiene correcto aunque, en ocasiones enlentecido. El razonamiento verbal parece no sufrir cambios, aunque se puede apreciar una ligera pérdida en la capacidad de conceptualización y en la flexibilidad mental.

Atención en el envejecimiento cognitivo normal

A medida que pasan los años, desviar la mirada hacia la mosca que nos pasa por delante va a resultar más fácil que mantener la atención concentrada en ese trabajo que debemos entregar al otro día.

La atención involuntaria o automática se preserva bastante bien en la vejez: No así la voluntaria que parece sufrir cierto deterioro. La atención en situaciones sencillas no parece estar particularmente dañada. Pero cuando la atención es selectiva, es decir, implica enfocarse en estímulos relevantes e ignorar otros irrelevantes, se encuentra que los mayores tienen menos habilidades en este sentido. Aunque repetimos: variabilidad, hay mucha variabilidad.

Funciones viso-espaciales

Las funciones viso-espaciales simplemente se refieren a las habilidades para analizar, comprender y manejar el espacio que nos rodea. Estas habilidades son necesarias para que no andemos chocándonos todo el día con las paredes. Para juzgar adecuadamente la distancia a la que estamos de un coche al cruzar una calle. O para orientarnos adecuadamente al ir a un lugar.

Estas funciones parecen deteriorar particularmente con los años, de ahí que, si bien desorientarse en trayectos familiares no es una buena señal, hacerlo en lugares relativamente desconocidos entra dentro de la “normalidad”.

Funciones ejecutivas

¿Quizás las funciones ejecutivas sean las más típicamente humanas? Están ente las últimas en desarrollarse en el ser humano y entre las primeras en deteriorarse. Son muy sensibles al proceso de envejecimiento y, de hecho, en las pruebas de neuroimagen realizadas a adultos mayores sanos se puede distinguir el deterioro de las áreas cerebrales implicadas en estas funciones, las áreas frontales.

El procesamiento ejecutivo implica funciones necesarias para regular nuestro comportamiento según las metas, organizarnos y ser flexibles para buscar nuevas soluciones. Implica procesos de análisis y abstracción muy complejos.

Se ha encontrado que los adultos mayores en comparación con los adultos jóvenes tienen más dificultades para planificar, también resultan más rígidos mentalmente por lo que les cuesta aprender, desarrollar nuevos comportamientos o cambiar de una tarea a otra; aunque ojo, no quiere decir que no lo hagan, al contrario.

La capacidad para resolver problemas

La capacidad para resolver problemas suele verse disminuida principalmente por la disminución de la capacidad para organizar la información. Por otro lado, la creatividad parece mantenerse si ya antes era una persona creativa, siendo esta variable algo muy individual.

La personalidad

En relación a la personalidad, se centra mucho más en lo propio y se toma como referencia el pasado, teniendo dificultad para entender las generaciones actuales. Hay un incremento de la tendencia a conservar y almacenar cosas y aumenta la resistencia al cambio a lo nuevo. Los rasgos individuales de personalidad se ven remarcados con la edad y suelen mantenerse estables.

Otra variable que modifica la personalidad es la adaptación a la vejez, así hay personas mayor más “adaptadas” que otras. Los más adaptados se muestran más realistas con su vida y se mantienen activos, mientras que los menos adaptados suelen ser más pasivos y presentan descontento general.

La motivación

La motivación para hacer actividades satisfactorias personalmente no siempre se mantiene. Suelen realizar muchas menos actividades, pero hay que procurar que las que realicen sean más positivas para su satisfacción personal, es decir, hay que valorar más la calidad que la cantidad de las actividades que se realizan.

Existen factores que pueden aumentar o disminuir todos estos síntomas cognitivos (mejorando o empeorando la situación), como pueden ser: el estado de salud general y la ausencia de psicopatologías asociadas, el nivel cultural, la actividad física y la actividad mental, los estímulos ambientales, la existencia de intereses y las relaciones personales, etc.

La afectividad

Por último, la afectividad es un aspecto de especial importancia durante toda la vida y más aun en la vejez. La disminución de los contactos sociales, la perdida de seres queridos o la soledad hacen mella en esta característica de las personas mayores. Pero por otro lado se establecen nuevos lazos sociales que anteriormente por responsabilidades laborales y familiares no se habían podido establecer.

De esta forma, dentro del proceso natural y evolutivo de envejecimiento, son normales cambios tanto físicos como cognitivos, pero estos cambios pueden despertar cierta incertidumbre y frustración, ya que en definitiva es un proceso que conlleva su final.

Podemos ayudarte…

Desde el Centro Integral de Desarrollo Mar Navas, consideramos que la familia es la clave fundamental del éxito de nuestras intervenciones. Por ello, queremos proponeros un refuerzo cognitivo contra el envejecimiento.

Con una amplia trayectoria somos un equipo multidisciplinar que prima el trato cercano y personalizado.

El objetivo principal de nuestros talleres es la mejora en la calidad de vida de las personas mayores. Estimulamos todas aquellas áreas involucradas en el bienestar personal y con ello ralentizar el avance de las demencias u otros trastornos relacionados con la vejez.