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La Inteligencia Emocional

la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se refiere a la capacidad de:

  • Conocer, reconocer, entender y manejar nuestras propias emociones y sentimientos
  • Reconocer, entender e influir en las emociones de los demás.

Además, esta habilidad implica el saber gestionar y facilitar nuestras relaciones interpersonales.

Post relacionado con nuestro curso On-line Inteligencia Emocional.

El curso online Inteligencia Emocional Infantil, de CID Mar Navas, está creado para familias y profesionales como pedagogos, psicólogos, psicopedagogos, maestros, logopedas… que quieran disponer de información y orientaciones para mejorar la práctica educativa.

Las emociones se desarrollan a lo largo de todo el ciclo vital, pero cuanto antes empecemos muchísimo mejor, de hecho hay estudios que nos dicen que desde los 2 años y medio que ya es posible educar las emociones y lo que es más importante que esto tiene influencia durante toda la vida.

Hay que enseñar a los niñ@s a pensar, a pensar sobre sus emociones, a que sepan cómo se sienten ellos y a detectar cómo se sienten los demás, ayudarles a canalizar las emociones, a expresarlas, a regularlas, a favorecer la importancia de la comunicación con los padres, con los profesores, a favorecer también la comunicación con sus iguales, favorecer también la empatía, ayudarles también desde pequeños a hacer amig@s, esas son cosas que les van a ayudar y que les van a ayudar a lo largo de su vida.

En términos prácticos, esto significa ser consciente de las emociones que se hallan tras nuestro comportamiento, así como en impacto que ejercen en las demás personas (positiva y negativamente), además de aprender cómo manejar esas emociones, tanto nuestras como los otros, especialmente cuando estamos bajo presión.

La capacidad de expresar y controlar nuestras emociones es esencial, pero también lo es nuestra capacidad para comprender, interpretar y responder a las emociones de los demás. Imaginemos un mundo en el que no se pudiera entender cuando un amigo se siente triste o cuando un compañero de trabajo está enojado.

La importancia de la Inteligencia Emocional

Este tipo de inteligencia juega un papel vital en el éxito tanto personal como profesional, siendo incluso más importante que el cociente intelectual. En cualquier caso, la Inteligencia Emocional parece estar vinculada a todo. Desempeña un papel central en el éxito o el fracaso de todo tipo de relaciones humanas, desde las sentimentales y familiares hasta los vínculos laborales.

Educar en inteligencia emocional desde la niñez

La inteligencia emocional es una cualidad que, aprendida desde una edad temprana, puede ayudar en muchas de las difíciles etapas que se atraviesan hasta alcanzar la adultez.

Este concepto también ha tenido un enorme impacto en el ámbito educativo, introduciendo la cuestión de los elementos emocionales en la relación entre docente y alumno, y la importancia que esto tiene al momento del aprendizaje cognitivo. Tanto la inteligencia emocional del docente como la del alumno tienen un peso significativo en el resultado exitoso o no del proceso de enseñanza.

¿Cómo lograrlo?

Apreciar las características positivas de sí mismos y de los demás: Esto se puede hacer mediante actividades lúdicas, como tomar un papel con el nombre de un compañero y escribir o decir sus virtudes; es un ejercicio ideal para la escuela.

Identificación de los sentimientos: Ya sea mediante aplicaciones en el móvil, con cartas o con dibujos de caras sonrientes, tristes y enojadas sobre un papel, podemos ayudar a los niños a conocer los rasgos que evidencian cada estado de ánimo.

Análisis de situaciones conflictivas o agradables: En este sentido, la música, los cuentos, las películas y series y las obras de teatro pueden ser de gran ayuda. Ante las diversas circunstancias que puedan aparecer, se debe dialogar con los niños sobre las posibles resoluciones y acciones a tomar ante ellas.

Pero, ¿qué se necesita para ser emocionalmente inteligente?

  1. Conciencia de uno mismo o autoconciencia emocional

Esta es la forma en que nos damos cuenta de nuestras emociones y somos capaces de evaluarlas. Además debemos saber reconocer las emociones de los demás hacia nosotros.

Mejorando nuestra autoconciencia emocional podremos ser capaces de comprender muchas más cosas de nuestro día a día. Al reconocer nuestros sentimientos y emociones en algunas situaciones podremos manejarlos y minimizar su impacto en nuestra conducta y estado de ánimo. Sobre todo por parte de aquellos que son negativos.

  1. Autorregulación o autocontrol emocional

La autogestión es la capacidad de controlar nuestras emociones. Este componente también incluye transparencia emocional, capacidad de adaptación, logro y optimismo.

Las personas con un buen nivel de autorregulación tienden a ser flexibles y adaptarse bien a los cambios. También son buenas en la gestión de conflictos y la difusión de situaciones tensas o difíciles. Las personas con fuertes habilidades de autorregulación siguen su camino sin desviarse de él. Son capaces de influir positivamente en los demás y asumir la responsabilidad de sus propias acciones.

  1. Habilidades sociales o relaciones interpersonales

Se trata de ser capaz de interactuar correctamente con quienes nos rodean, independientemente del lugar y la situación. En los entornos profesionales, las personas con buenas habilidades sociales son capaces de construir buenas relaciones y conexiones con los compañeros de trabajo. Saben desarrollar una fuerte relación con líderes, iguales y subordinados. Algunas habilidades sociales importantes incluyen la escucha activa; habilidades de comunicación verbal; habilidades de comunicación no verbal; liderazgo y capacidad de persuasión. Algo similar ocurre también en la práctica deportiva.

  1. Empatía o reconocimiento de las emociones de los demás

La empatía es la capacidad de entender los sentimientos de otros. Es absolutamente fundamental para la Inteligencia Emocional. Pero esto implica algo más que ser capaz de reconocer los estados emocionales de los demás. También implica dar respuesta a las personas basándonos en esta información.

Ser empático también permite a la gente entender la dinámica de poder que a menudo influyen en las relaciones sociales, especialmente en los lugares de trabajo. Los que tienen una buena competencia en esta área, son capaces de ejercer una correcta influencia en las relaciones; comprender cómo funcionan los sentimientos y comportamientos; e interpretar eficazmente las diferentes situaciones que giran en torno a este tipo de dinámicas de poder.

  1. Automotivación para alcanzar la inteligencia emocional

Las personas que son emocionalmente inteligentes suelen estar motivadas por cosas más allá de las meras recompensas externas, como la fama, el dinero o el reconocimiento social. Buscan cosas que les conducen a recompensas internas. Y se involucran en experiencias que les lleven a sentirse bien consigo mismas.

Las personas que son competentes en esta área tienden a estar orientadas hacia la acción. Se fijan metas; tienen una alta necesidad de logro; y siempre están buscando maneras de hacerlo mejor. También tienden a mostrarse muy comprometidas con los temas sociales. Y son buenas tomando la iniciativa para llevar a cabo gran diversidad de tareas.

 

En definitiva, la inteligencia emocional atraviesa cada una de las áreas de nuestra vida cotidiana. Para encontrar la mejor versión de nosotros mismos, además de la lógica e imprescindible necesidad de cuidar nuestro cuerpo, también debemos saber cultivar las capacidades de nuestra mente.

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