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“Mi hermanito de la luna” es un corto en forma de pequeño relato en el que la hermana de un niño con autismo cuenta cómo de especial es la vida con su hermano. El cual dice (de manera muy tierna) que nació como cualquier otra persona pero que vive en la luna.

Esto, sin duda, es una metáfora que pretende ilustrar cómo percibimos a las personas que tienen autismo como “en otro mundo”. Digamos que el Autismo no es como un rompecabezas al que le falta una pieza, sino como varios rompecabezas distintos con piezas de más y piezas de menos.

El dilema, por tanto, consiste en descubrir qué piezas corresponden a qué rompecabezas, qué fiestas faltan y cuáles no deberían estar de ninguna manera entra las que se hayan presentes en la caja.

El rompecabezas del autismo

Siguiendo con estas afirmaciones, podemos declarar que el Autismo es un perfil atípico en el que se aúnan diferentes capacidades y déficits. En el cual, a pesar de la diversidad entre personas que lo padecen, podemos agrupar las piezas en:

  • Piezas de más. Aquí estarían las estereotipias (movimientos repetitivos de los brazos, por ejemplo); las ecolalias (repetición sin sentido de palabras o frases que se escuchan); o la autoestimulación.
  • Piezas de menos. Incapacidad para reconocer el engaño; ausencia de gestos expresivos; o de juego simbólico espontáneo. (Por ejemplo, un niño con autismo no coge un plátano y juega con él como si fuese un teléfono).
  • Piezas de otras cajas. A veces cursa con retraso mental o con otros problemas del desarrollo como el TDAH, por ejemplo.

Cuando Leo Kanner publicó en 1943 su artículo sobre los trastornos autistas del contacto afectivo. Quiso agrupar bajo un mismo término, que denominó “Autismo Infantil Precoz”, un conjunto de alteraciones diversas que venía observando en ciertos niños.

Una de esas niñas era Elaine, de 7 años, cuyo comportamiento describió de esta manera:

“Su lenguaje siempre tiene la misma cualidad. Su habla nunca va acompañada de expresiones faciales o gestos. No mira a la cara. Su voz tiene una peculiar falta de modulación, como áspera; articula las palabras de forma abrupta.

Su gramática es inflexible. Utiliza las frases tal y como las oye, sin adaptarlas gramaticalmente a la situación del momento. Cuando dice quiero que yo dibuje una araña quiere decir quiero que tú dibujes una araña.

Afirma repitiendo una pregunta literalmente, y niega no haciendo caso. Su habla raramente es comunicativa. No tiene relación con otros niños, nunca ha hablado con ellos para entablar amistad o para jugar.

Se mueve entre ellos como un ser extraño, como uno se mueve entre los muebles de la habitación. Insiste siempre en repetir la misma rutina. Su interrupción es una de las causas más frecuentes de las rabietas. Sus propias actividades son simples y repetitivas.”

Salvando las distancias, es destacable cómo esta descripción se asemeja a lo que podemos observar en el tierno corto que ilustra nuestro homenaje al Día Internacional del Autismo (2 de abril). Aquí va “Mi hermanito de la luna”, un corto que nos ilumina el corazón:

 

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